Nutrición

En el momento de realizar un tratamiento para perder peso hay que tener en cuenta la composición corporal así como las necesidades alimenticias concretas de cada persona. Es la única manera de lograr resultados duraderos sin perjudicar nuestra salud.

El objetivo siempre estará centrado en crear un hábito de alimentación correcto, sujeto a nuestras necesidades particulares.

Si el paciente se pone a dieta con la sana intención de perder peso, lo que está haciendo es reducir la cantidad y el número de alimentos que come. Aumenta su malnutrición terminando con disminuir el consumo metabólico con el fin de seguir manteniendo las reservas de grasa y así sobrevivir más y entonces el paciente, para bajar de peso y con ese metabolismo bajo, vuelve a comer al poco tiempo las mismas cantidades que antes de comenzar y vuelve a entrar en el círculo engordar-adelgazar. Por ello es absolutamente necesario el buen asesoramiento nutricional, a fin de evitar entrar en círculos innecesarios, inoportunos e insaludables.

Durante la primera consulta, el especialista realiza una historia y exploración clínica, se informa de nuestras necesidades alimenticias para de esta manera poder hacer un cálculo de nuestro gasto energético habitual.

El especialista valora la necesidad de pedir una serie de pruebas médicas complementarias, a ser, analíticas de sangre entre otras.

A partir de todas las indicaciones recogidas, el especialista elabora un plan personalizado que pretende, no solo reducir el volumen y el peso, sino también mejorar la calidad de vida a través de unas pautas de alimentación sanas y saludables. El éxito del tratamiento no solo reside en la personalización del tratamiento, sino también dependerá del seguimiento y de las pautas adoptadas por el paciente que, de forma general, acudirá a la consulta periódicamente para poder hacer una evaluación de su proceso.

En una buena pauta nutricional valoraremos diversos conceptos, tales como el peso, la grasa, la masa magra y la celulitis. Es importante valorar la pérdida de peso como la pérdida de masa grasa, a la vez que mantenemos sino aumentamos nuestra masa magra (musculatura). Por tanto, el especialista puede añadir ciertas recomendaciones como la incorporación de determinadas actividades físicas a fin de tanto aumentar el gasto energético como aumentar el proceso metabólico de nuestra dieta para que redunde en un aumento de nuestra masa muscular y por ende de nuestro aspecto físico, firme y terso.

A nivel individual, las personas pueden: 

· Lograr un equilibrio energético y un peso normal.
· Reducir la ingesta de calorías procedentes de las grasas y cambiar del consumo de grasas saturadas al de grasas insaturadas.
· Aumentar el consumo de frutas y verduras, legumbres, granos integrales y frutos secos.
· Reducir la ingesta de azúcares.
· Aumentar la actividad física (al menos 30 minutos de actividad física regular, de intensidad moderada, la mayoría de los días). Para reducir el peso puede ser necesaria una mayor actividad.

NO ES UNA DIETA, ES UNA FORMA DE NUTRIRSE 

Somos lo que comemos, una buena alimentación y una buena digestión son el fundamento para que todo nuestro organismo tenga buenas bases para su funcionamiento. Generalmente nos empeñamos en comer los alimentos en poca cantidad con el fin de adelgazar, pero si se digiere mal, en lugar de nutrirse, está intoxicando y mal nutriendo. Cuando damos a comer alimentos diferentes, adelgazan y mejoran su salud.

En definitiva, VAMOS A APRENDER A COMER, A NUTRIRNOS.