Nariz – Rinoplastia

El término rinoplastia proviene etimológicamente del griego y se denomina al arte quirúrgico de “moldear” o “ dar forma” a la nariz.

La rinoplastia puede incluir varias maniobras quirúrgicas, como el limado del dorso, fracturas de los huesos nasales para estrechar su anchura, reducción de las aletas nasales, elevación y afilamiento de la punta nasal, retoque del tabique nasal-lo que se conoce como septoplastia- para aumentar el caudal de aire que entra en la fosa nasal u obtener cartílago para remodelar la punta o el dorso, etc.

En cada paciente se determina previamente a la rinoplastia cuáles de estas maniobras deben ser aplicadas, dependiendo de la morfología nasal, y deben ser bien explicadas por el cirujano plástico, para hacer más comprensible el tratamiento propuesto.

La rinoplastia no es una cirugía extremadamente complicada pero requiere una experiencia y entrenamiento del cirujano plástico en este campo y una adecuada colaboración del paciente. Cada maniobra quirúrgica conlleva una finalidad determinada y, según el paciente, se establecerá una u otra, con el fin de conseguir la armonización de sus facciones mediante la remodelación de la nariz.

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CANDIDATAS/OS A LA RINOPLASTIA

La intervención de rinoplastia se puede realizar en cualquier persona adulta con alteración de la morfología natural de la nariz, si bien la edad más habitual se enmarca entre los 18 y 40 años.

El paciente de rinoplastia ideal es un hombre o mujer joven y sano física y mentalmente, con una nariz grande (rinomegalia) que desea armonizar la anatomía de su cara aunque a partir de los 40, este tipo de cirugía rejuvenece el rostro. En general esta cirugía es muy satisfactoria, pero debido a la variabilidad de las características personales, se debe individualizar cada caso y estudiar cuidadosamente la indicación, la técnica y la actitud terapéutica en cada paciente.

Una nariz no solamente se interviene quirúrgicamente por motivos estéticos, también existen motivos reparadores. La desviación nasal, con o sin obstrucción de la entrada del aire, ocurrida después de un traumatismo importante es una secuela incómoda que puede limitar la vida de una persona. Gracias a la cirugía plástica, estas alteraciones nasales postraumáticas se pueden corregir de una forma satisfactoria, mejorando la deformidad nasal existente y la funcionalidad del órgano.

En definitiva, tanto la rinoplastia estética como la reparadora, son intervenciones que en las manos de un cirujano plástico ofrecen las garantías suficientes, para que cualquier persona que realmente lo necesite se beneficie, con la corrección y/o mejoraría de su patología o alteración.

ANESTESIA

En las intervenciones de rinoplastia acostumbra a utilizarse anestesia general, ya que mantiene al paciente relajado y dormido totalmente, con ausencia completa del dolor y, especialmente, controlada la vía aérea, de importancia trascendental para el desarrollo operatorio.

La anestesia general permite al cirujano actuar con mayor tranquilidad y, especialmente, a la persona que se va a intervenir, una estimable seguridad. En algunas ocasiones se puede realizar intervenciones de rinoplastia con anestesia local y sedación. En este tipo de técnica anestésica se mantiene la zona a intervenir dormida mediante la infiltración de un anestésico local conjuntamente con la administración de un fármaco sedante por vía endovenosa que permite al paciente un estado de relajación y confort que hacen más agradable el tiempo operatorio.

La decisión del tipo de anestesia en la cirugía de nariz depende de las preferencias del paciente pero siempre la decisión final es a criterio del médico.

Raras son las complicaciones que se pueden producir en la anestesia, como son la reacción alérgica a los fármacos anestésicos (extremadamente inhabitual), náuseas y/o vómitos postoperatorios o presencia de dolor puntual e la anestesia local.

El avance que día a día se produce en medicina ha permitido que el paciente se sienta cada vez más confortable al entrar en el quirófano ya que la seguridad que dan actualmente los fármacos y métodos anestésicos permiten minimizar las complicaciones que se derivan de cualquier acto anestésico.

POSTOPERATORIO

El postoperatorio de la rinoplastia no requiere grandes cuidados. Durante los primeros días no se debe tocar la férula que se coloca sobre la nariz al finalizar la intervención, ni el taponamiento nasal (éste se retira a los 2 o 5 días según el caso), solamente se debe administrar tratamiento analgésico si el médico creyera conveniente.

Durante los primeros días posteriores a la rinoplastia, la nariz y zonas adyacentes se encuentran inflamadas y con hematomas, pero a medida que pasa el tiempo van desapareciendo espontáneamente. La férula nasal se retira a los7-10 días pero se debe tener especial cuidado en no recibir traumatismo alguno ya que se produciría un dolor importante, una posible alteración de las estructuras intervenidas y ocasionar una deformidad nasal.

Tras la rinoplastia también es necesario evitar la exposición al sol o a los rayos UVA durante los primeros días a fin de evitar la inflamación y la pigmentación oscura de la piel nasal.

El masaje suave con crema antiinflamatoria o crema hidratante facilita el drenaje linfático y los lavados endonasales con suero fisiológico permiten una mayor lubricación de las fosas nasales y limpieza de la mucosa.

RESULTADO

Los resultados de la rinoplastia dependen del nivel de exigencia y perspectivas previas del paciente y del cirujano. A los pocos días ya se aprecian los resultados pero no es hasta pasado el primer año cuando se consideran definitivos.

Evidentemente, la mayoría de los casos de rinoplastia son excelentes y la satisfacción de la persona es muy alta al ver que la mejoría estética y la armonización de su cara se ha conseguido perfectamente. El principal objetico de la rinoplastia no es cambiar la cara del /la paciente, sino que el principal defecto que tenía pase inadvertido y mejore la armonía general de su rostro.

POSIBLES RIESGOS

La rinoplastia, como toda intervención quirúrgica, comporta la aceptación de unos riesgos o posibles complicaciones. Si bien dichas complicaciones son poco habituales, el paciente de rinoplastia debe conocer cuáles son, entenderlas completamente y asumirlas mediante la firma del Consentimiento Informado, documento escrito elaborado por el médico en el que se da una explicación de la intervención que se le va a practicar y de los riesgos que se pueden presentar a consecuencia de dicha intervención.

Los riesgos de la rinoplastia no difieren en exceso del resto de las intervenciones quirúrgicas: sangrado, infección, cicatrización anómala, problemas anestésicos.

A éstos se añaden los riesgos derivados de dicha cirugía en concreto: resultado estético insatisfactorio, leves asimetrías, dismorfia, resaltes cartilaginosos, cambios en la función respiratoria (dificultad en el paso del aire), cicatrices inestéticas, etc.

En cirugía estética, se debe tener en cuenta que se remodela una nariz ya existente y no se trata de hacer una nariz “a la carta”. En los casos en que el resultado no es el esperado, que pueden varias entre un 5 o 10%, se puede realizar algún pequeño retoque consiguiendo que los resultados sean definitivamente satisfactorios.


∨ PREGUNTAS BÁSICAS

¿Qué resultados concretos se pueden conseguir con la Rinoplastia?

Con la Rinoplastia se puede:

-reducir el tamaño global de la nariz
-cambiar el ángulo entre la nariz y el labio superior
-eliminar un abultamiento -cambiar la forma del puente o la punta
-estrechar la anchura de las fosas nasales
-también puede aliviar algunos problemas de respiración.

¿Después de la intervención, ¿cuando se empiezan a ver los resultados?

Se notará la diferencia de manera inmediata pero debido a la hinchazón no se podrán apreciar los resultados reales. Al cabo de una semana la hinchazón empezará a bajar y al cabo de 2 ó 3 semanas habrá desaparecido en un 80%.